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Frida Kahlo y Violeta Parra: Encargadas de sus museos dialogaron sobre el legado y las similitudes de estas grandes artistas contemporáneas

“Ambas, aunque vengan de contextos y realidades distintas, aprecian lo propio y apuntan a la identidad, y por ende, a la autenticidad como misión de vida”, señaló Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra, en su conversación con Perla Labarthe, Coordinadora General del Museo Frida Kahlo La Casa Azul. La actividad se realizó en el marco del Ciclo Museo Mujer y contó con el respaldo de la Embajada de México.

El pasado viernes 6 agosto, se llevó a cabo un nuevo diálogo en el marco del Ciclo Museo Mujer. La actividad consistió en un conversatorio en el que participaron Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra (Santiago, Chile), y Perla Labarthe, Coordinadora General del Museo Frida Kahlo La Casa Azul (Ciudad de México, México).

Participaron, también, los representantes de la Embajada de México, la cual apoyó la actividad: el Embajador Francisco Javier Olavarría y el Agregado Cultural Jorge Pascual Rubio.

El proyecto Museo Mujer es una iniciativa del Museo Violeta Parra que busca relevar instituciones creadas con el fin de destacar el legado de mujeres excepcionales provenientes de diversos campos, así como el trabajo de preservación de su herencia y memoria. En los diálogos anteriores, han participado el Museo Gabriela Mistral y el Museo Marta Colvin, ubicados en Chile. Este conversatorio tuvo particular importancia, ya que fue el primero en que se encontraron museos de diferentes países.

La charla comenzó con las palabras de Perla Labarthe, quien contó sobre la vida de Frida Kahlo y las decisiones que la llevaron a convertirse en referente del arte mexicano y latinoamericano. “Para mí es un placer hablar de Frida, esta gran artista que se ha convertido en un símbolo de México, su cultura y arte, pero que también se ha convertido en un símbolo para muchas mujeres y hombres alrededor del mundo”, señaló la Coordinadora General.

En su exposición, Labarthe hizo un breve repaso de la historia familiar de Frida y de la influencia que tuvo para la artista el oficio de su padre fotógrafo. Además, relató cómo el accidente en bus que sufrió en su adolescencia la llevó a volcarse a la pintura. Para acompañarla en su recuperación, la madre de la artista mandó a construirle un caballete especial para que pudiera pintar desde su cama, e instaló un espejo en el techo para que ésta pudiera mirarse y dibujar su propio reflejo.

Además, Labarthe profundizó en el rol que tuvo -y sigue teniendo -la Casa Azul, en el clásico barrio de Coyoacán, como espacio creativo para la cultura e historia del arte mexicano. Este lugar, al que se mudaron Frida y Diego Rivera ya casados, fue lugar de encuentro para importantes artistas e intelectuales de la época, como el político ruso León Trotski, para cuya estadía incluso remodelaron el recinto. Otros que estuvieron allí compartiendo veladas fueron el escritor André Breton, el escultor Isamu Noguchi, la fotógrafa Tina Modotti, el escritor Carlos Pellicer, la pintora Lucienne Bloch, la pareja de artistas Miguel y Rosa Covarrubias, entre muchos otros.

“Frida y  Diego, junto con otros muralistas importantes en la vida cultural de México, formaron el epicentro de esta mirada nacional y Renacimiento mexicano, como se le ha llamado. La Casa Azul jugó un papel muy importante”, puntualizó Labarthe.

Tras la muerte de Frida en 1954, Diego entregó la casa en fideicomiso al banco, y se la encomendó a su amigo Carlos Pellicer para que preparara la museografía. La Casa Azul abrió sus puertas al público en julio de 1958. Hoy, el recinto alberga una colección de óleos de Frida Kahlo, una colección de ex votos y una colección de arte popular, así como los objetos personales que pertenecieron a la artista y su marido (incluida la famosa cama con el espejo adosado).

A continuación, tomó la palabra Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra y gestora del proyecto Museo Mujer. En su introducción, enfatizó en el valor que tienen los museos dedicados a rescatar el legado de mujeres, así como el trabajo pendiente que las instituciones y Estados aún tienen en esta materia. “No sólo es importante lo que ocurre en el transcurso de la vida de una mujer, sino que también es importante que la memoria de mujeres excepcionales quede resguardada. Un museo o institución cultural se mueve en una lógica con miras a la permanencia; una que queda instalada en el tiempo presente, pero con miras hacia el futuro. Es decir, cuando una mujer ha llegado a institucionalizarse, entonces ya es patrimonio de todos”, explicó.

García-Huidobro abordó brevemente la biografía de Violeta Parra, quien fue contemporánea de Frida Kahlo, naciendo en 1917, diez años después de la mexicana. Si bien Parra comenzó tocando música de influencia ranchera y española, rápidamente se volcó a la autoría propia inspirada en su trabajo recopilatorio. Parra recorrió Chile en varias oportunidades,  visitando a cantoras y cultores de la tradición nacional para rescatar y conservar su sabiduría.

“Ambas, aunque vengan de contextos y realidades distintas, aprecian lo propio y apuntan a la identidad, y por ende, a la autenticidad como misión de vida”, recalcó Cecilia García-Huidobro.

Violeta Parra, al igual que Frida Kahlo, hizo de los momentos de adversidad un terreno fecundo para la creación de arte. Fue cuando se enfermó de hepatitis que incursionó en la creación de arpilleras, las que después se convertirían en uno de sus medios artísticos más famosos.

También se relató cómo, tras la muerte de su madre, Ángel e Isabel Parra asumieron la labor de resguardar su obra, llegando incluso a llevársela con ellos cuando tuvieron que partir al exilio.

En octubre de 2015, a dos años del centenario de la artista, el Museo Violeta Parra fue inaugurado, con apoyo del Estado chileno, para albergar sus obras, pero también su espíritu. “En el libro de visitas del Museo, las palabras que más se repiten son ‘agradecimiento’ y ‘emoción’, lo que demuestra cuán inspiradora resulta la obra de Violeta en las nuevas generaciones que mantienen viva la poderosa llama de su paso por el mundo”, agregó la Directora del Museo.

Los invitamos a revisar esta conferencia en detalle, que se transmitió por los canales de YouTube y Facebook del Museo Violeta Parra, así como por el canal de Facebook de la Embajada de México.

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Directoras de Museo Marta Colvin y Museo Violeta Parra se encuentran en el Día Internacional de los Museos

Katerin Henríquez, encargada del museo que homenajea a la escultora chilena, hizo un detallado repaso por la carrera, técnica y fuentes de inspiración de la artista. Además, se abordó la relación existente entre la obra de mujeres como Marta Colvin y Violeta Parra, y la naturaleza.

El pasado martes 18 de mayo, en el Día Internacional de los Museos, tuvo lugar un nuevo encuentro convocado por el proyecto Museo Mujer, plataforma lanzada desde el Museo Violeta Parra para relevar la labor de instituciones que destacan el legado de mujeres excepcionales. En esta oportunidad, el diálogo convocó a las directoras del Museo Marta Colvin, Katerin Henríquez, y del Museo Violeta Parra, Cecilia García-Huidobro.

La charla tuvo especial pertinencia, al realizarse en una fecha que busca concientizar a las personas sobre la relevancia de los museos para el intercambio cultural. En ese marco, García-Huidobro aprovechó para destacar “el rol que cumplen los museos en el mundo como espacios de memoria, lugares de aprendizaje, polos educativos de investigación y sobre todo como espacios de encuentro comunitario que nos otorgan un sentido de pertenencia”.

A continuación, Katerin Henríquez abordó los inicios de la carrera de la escultora chilena Marta Colvin, a la que homenajea el museo homónimo que está a cargo de la Dirección de Extensión de la Universidad del Biobío. El museo está ubicado en el Campus Fernando May en Chillán, en la que fue la antigua casa de la escultora y sus zonas aledañas. Contempla un Patio de las Esculturas donde también se exponen sus obras.

Henríquez habló de las azarosas casualidades que llevaron a Colvin a involucrarse con la escultura  –la artista era de formación arquitecta –, así como sus posteriores estudios en Chile y Francia. Llegó a entablar una cercana relación con el reconocido escultor británico Henry Moore, quien la acercó a la influencia precolombina. Ganó, en 1965, el Primer Premio de Escultura en la Bienal de Sao Paulo, y luego, en 1970, el Premio Nacional de Artes chileno.

Una de las características esenciales del trabajo de Marta Colvin es el vínculo con la naturaleza, con especial atención al uso de materiales que evocan esa conexión. “Ella iba humanizando esta materialidad que estaba presente en la naturaleza. Es un sentido artístico romántico de la relación del humano y la naturaleza (…). Esto marca todo el desarrollo de su obra, siendo la primera arquitecta que desarrolla el arte abstracto que ella denominó ‘germinal’”, explica Henríquez.

La artista tenía, además, una conexión especial con la figura de la Cordillera de Los Andes, a la que consideraba su “musa”. Encontró en ella no sólo inspiración para sus obras, sino incluso materiales que utilizó en su trabajo, como el granito de Los Andes.

La directora del Museo Violeta Parra aprovechó este punto para relacionar la experiencia de Colvin con la de otras artistas mujeres chilenas: “Su arte era totalmente vinculado a la naturaleza. Había una conexión con la tierra y lo originario, con el Chile profundo, como Violeta (Parra) y Gabriela (Mistral). Es notable cómo se empapa de cultura precolombina y la incorpora en su obra.”

También se abordó la técnica y metodología de la escultora. “Ella, más que una artista, era una arquitecta. Era sumamente metódica con su trabajo. Tenía un proceso creativo bastante complejo y estructurado. Hacía bocetos de diferente tipo. Analizaba muy bien el lugar donde iba a ser emplazada la obra, hasta llegar a un boceto acabado. Luego ejecutaba diferentes maquetas, con diferentes materialidades. Iba probando, experimentando, pero todo con un proceso bien claro”, dijo la encargada del museo en Chillán.

Por último, Henríquez habló de las actuales iniciativas que están implementando desde la institución y la universidad para llegar a los estudiantes. Actualmente, se encuentran desarrollando un plan de formación que buscaría ser la “chispa inicial” para que las personas se involucren más con el arte de la escultura y el modelado. Cabe destacar que este museo permite a sus visitantes tocar las obras expuestas, ya que se entiende que la artista veía la materialidad como parte fundamental de la experiencia de la audiencia con su trabajo.

La directora del Museo Violeta Parra, Cecilia García-Huidobro, concluyó la actividad haciendo un reconocimiento a Marta Colvin, a quien describió como “una mujer excepcional que nos tiene que hacer sentir muy orgullosos de contar con ella como artista y con un museo que la recuerda y alberga su memoria”.

Crédito de la imagen de Marta Colvin: Ladrón de Guevara, Luis. Marta Colvin en su estudio junto a una maqueta de un monumento para el cementerio general, c. 1952. Disponible en Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile.

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Directoras de museos Violeta Parra y Gabriela Mistral conversaron sobre la preservación del legado de mujeres históricas

El museo Violeta Parra lanza su plataforma Museo Mujer, la que busca destacar el valor de la memoria de mujeres excepcionales, poniéndolas en red.

La charla tuvo lugar en el marco del lanzamiento del proyecto Museo Mujer, el cual busca relevar el trabajo de instituciones dedicadas especialmente a conservar la memoria de mujeres que cambiaron la historia, y a tender puentes para la colaboración entre estas.

El pasado jueves 12 de marzo se encontraron en una cita virtual las directoras de los museos Violeta Parra y Gabriela Mistral, para celebrar el lanzamiento de Museo Mujer, proyecto que quiere relevar la labor de instituciones cuyo fin es destacar el legado de mujeres que han pasado a la historia. La iniciativa surge en tiempos en que se reflexiona sobre la escasa representación de la mujer en el mundo de los museos y monumentos.

Con elocuentes datos al respecto, abrió la charla la directora del Museo Violeta Parra, Cecilia García-Huidobro, cuya entidad es gestora del proyecto Museo Mujer. “En el 2018, o sea ayer, en Estado Unidos, los museos mostraban artistas hombres y blancos en un porcentaje de un 85% versus mujeres. Y si íbamos a la raza, esto disminuía mucho más. En los museos más importantes del mundo, en el mismo año, sólo el 11% del arte que se adquiría era de mujeres”, explicó.

En el caso chileno, las cifras son igualmente cuestionables. En 2019, la representación femenina en el Museo Nacional de Bellas Artes era de 679 mujeres versus 4.405 hombres artistas. Y aunque en el último año el rubro ha empezado a abrirse hacia la posibilidad de una mínima paridad, “hay un largo camino que recorrer”, aseguró García-Huidobro.

 “Cada día sabemos más de todas estas mujeres que efectivamente estaban dedicadas a distintas disciplinas y estaban invisibilizadas por la estructura patriarcal, hetero-parental, en la que estábamos sumidos todos. Desde ese punto de vista, estamos viviendo tiempos de mayor apertura y que nos permiten reflexionar de mejor manera y con más argumentos”, comentó la directora del Museo Gabriela Mistral, Leslie Azócar.

Cabe destacar, en ese sentido, la existencia de los museos Violeta Parra y Gabriela Mistral, los únicos en el país destinados a homenajear a figuras femeninas y que, además, son dirigidos por mujeres.

Museos de mujeres

El Museo Gabriela Mistral se inauguró en la ciudad de Vicuña en 1935, en un contexto en que el rol de la mujer en cargos directivos de entidades de este tipo era mínimo. “Es una iniciativa del alcalde de la época. La primera directora era una mujer que se hacía llamar ‘de Estay’ por su marido”, cuenta Leslie Azócar.

A la fecha han existido ocho directores en dicha institución. “La octava directora soy yo. En 85 años de historia, el museo ha tenido ocho directores: seis hombres y dos mujeres. Un tema no menor”, agrega la directora. 

El museo cuenta con una exhibición permanente, además de muestras temporales que complementan la colección. Las obras sirven para respaldar este imaginario colectivo en que Mistral aparece como una figura de fuerza e independencia.

“A mí lo que más me ha impresionado del personaje es la fuerza y la potencia de una mujer de fines del siglo XIX, pobre, en una provincia, y la capacidad de salir adelante. El museo está en Vicuña, pero en Monte Grande, la plaza es un museo de sitio, y si tú te paras ahí incluso te sientes un poco angustiada. No es un paisaje tan alentador en el sentido de las posibilidades, oportunidades, accesos, brechas. No me puedo llegar a imaginar cómo era la Vicuña de principios de siglo. Sin duda, (Gabriela era) una mujer tremendamente inteligente, con una fuerza salvaje”, comenta Azócar.

Un análisis similar hace Cecilia García-Huidobro sobre la figura de Violeta Parra. “Ella se movió en la escuela de la vida. Lo bonito, tanto de Gabriela como de Violeta, es que ellas se alimentan de lo primigenio de su tierra natal y de su territorio. Violeta Parra también está totalmente impregnada de ese paisaje del Maule, los trenes, los andenes, toda una connotación cultural que la definió por el resto de su vida”, señala.

Además, García-Huidobro destaca la diversidad de la obra de Violeta, la que además de música y poesía, contempla cerámica, máscaras y piezas de arpillera que la artista llegó a exponer en el Museo de Artes Decorativas de París, en el ala oeste del famoso Museo Louvre. “Ella es la primera mujer que lo logra en Latinoamérica, hasta el día de hoy”, recalca la directora.

Azócar y García-Huidrobro coinciden en que el trabajo de ambas artistas chilenas está marcado por una visión adelantada a su época. “Nos habla de una forma de trabajo, de vida y de una visión que es muy actual. Eso comparten Gabriela y Violeta. Esa actualidad que hay hoy día y que ellas la vivieron muchas décadas atrás”, señala Azócar.

“El de ellas es un feminismo en el cual una mujer escucha su voz interior y hace lo que tiene que hacer. Lo que está dentro de ella, su verdadera vocación, con obstinación, porque es una voz tan potente que hay que seguir. Yo creo que las dos siguieron su vocación, y que las dos sabían lo que valían”, agrega García-Huidobro.

Desafíos de la pandemia

La conversación virtual abordó, inevitablemente, las dificultades que el actual contexto de pandemia y cuarentenas ha traído para instituciones como estos dos museos. Los cambios vienen a interrumpir una lógica de interacción con las obras que, hasta hace poco, era primordialmente presencial.

En el caso del Museo Gabriela Mistral, en el verano de 2021 se implementó la opción de agendar visitas a través del sitio web con anticipación. Sin embargo, sólo pudieron atenderse a 500 personas, cifra que deja mucho que desear en contraste con las 54 mil que asistieron el verano del año anterior.

El cambio de escenario ha traído desafíos interesantes, como la necesidad de determinar cuál es la audiencia que hoy interactúa con los museos a través de sus actividades online. Esto es especialmente pertinente para el caso del Museo Gabriela Mistral, cuyo principal público solía pertenecer a la tercera edad.

“Creo que no nos están viendo las personas que solían visitar el museo porque se produce la brecha digital. Pero es interesante ir conociendo este nuevo público para ir dialogando con ellos”, explicó la directora. Además, gracias a las herramientas de streaming, la audiencia “ya no es solo local, es mundial, lo que es una tremenda oportunidad”, agregó.

En el caso del Museo Violeta Parra, inaugurado en 2016, las circunstancias han sido un poco diferentes. Antes del incendio que afectó a la institución a fines del 2019, y con el objetivo de resguardar las obras, la colección completa se trasladó al Museo de Arte Contemporáneo (MAC). La falta de una sede definitiva se suplió con un convenio de colaboración posterior con el Centro de Extensión del Instituto Nacional, con el fin de continuar con las actividades presenciales cuando las condiciones sanitarias lo permitan. En el intertanto, sin embargo, se ha seguido explorando con fuerza el uso de herramientas virtuales que permitan garantizar el acceso del público a la obra de Violeta Parra.

En la actualidad, el Museo Violeta Parra cuenta con una extensa programación online que contempla desde talleres y charlas vía streaming, hasta visitas virtuales con fines educativos. “Seguimos en modo virtual que nos ha ido muy bien. Somos muy resilientes. Nos han pasado tantas cosas que siempre logramos pasar los escollos. El mundo virtual se transformó en una oportunidad. Aquí yo estoy leyendo mensajes de Talca, de Puerto Montt… ¡Es una maravilla!”, recalcó Cecilia García-Huidrobro al respecto.

Al cierre del conversatorio, ambas directoras reiteraron su compromiso y el de sus instituciones por conservar el legado de estas reconocidas artistas chilenas, y de seguir sobreviviendo a la adversidad de las contingencias con la misma convicción con que lo hicieron sus homenajeadas.